jueves, 30 de junio de 2022
LA ENCUERADA DE AVANDARO
LA ENCUERADA DE AVANDARO.
Era el 11 o quizá 12 de septiembre de 1971… El festival de Avándaro estaba en boga. Ni organizadores, ni bandas, ni público pensaba en trascender (aunque, al final así fue) y la mayoría se divertía «chido liro».
En uno de esos días de «peace and love» una chava acaparó los reflectores por osar encuerarse mientras bailaba arriba de un camión. Aunque no fue la única que lo hizo, si fue la más fotografiada y aún es considerada como un icono de la cultura popular en México.
La banda la bautizó como «La encuerada de Avándaro«.
La chava, «jipiteca» a más no poder, tenía una cinta en la frente y antes de ponerse a bailar, bien entrada en la música, estaba vestida con un pantalón de mezclilla azul y una playera blanca.
Poco después, en una publicación de la Piedra Rodante (así se llamaba la revista editada por Manuel Aceves en los setenta) se develó que su nombre era Alma Rosa González López. Un reportero había conseguido una entrevista que se presentó con bombo y platillo.
En el texto de la revista la chava confesaba que, en Avándaro, se «quemaba» (mota) y se hacía lo que uno «quería»: «¿Por qué no podíamos desnudarnos para liberarnos de todo? No estábamos en la ciudad y no le hacíamos daño a nadie».
La originaria de Monterrey y quien, supuestamente, tenía 16 años en 1971, confesaba que le metió duro a las pastas y que se «empujó» media botella de Presidente: «me puse hasta el gorro bien rápido».
Además, aseguraba, que su baile se había dado mientras tocaba El Epílogo y que al regresar a a su casa sus papás la quisieron mandar al psiquiátrico.
GRUPOS:
- Liran roll
- Roll bar
- El haragan
- Sam Sam
- Tex Tex
- El tri
- Vago
- Mara
- Charlie Montana
- Three Souls In My Mind
- California Blues
- Sur 16
- Interpuesto
- Sueño Callejero
- Fantasma de Cantervile
- Callejon 13
- Blues Boys
- La polla record
- Rebel'd Punk
- Escoria
- Eskorbuto
- Bandera Roja
- Sindrome del Punk
AVANDARO
EVENTO IMPORTANTE PARA EL ROCK Y OTROS GENEROS.
FESTIVAL AVANDARO,12 HORAS QUE MARCARON LA CIMA Y LA CAIDA DEL ROCK MEXICANO.
El género desapareció de las radios y de los conciertos durante una década tras el evento, que se organizó dos años después de Woodstock en el Estado de México, hace medio siglo
“Fue el principio de una noche inolvidable”, recuerda Nava desde Estados Unidos, donde vive. Cuando los reflectores a los costados del escenario se encendieron a las ocho de la noche, lo que el guitarrista vio fue “una alfombra de gente, de cabezas y de cuerpos”. Se habían puesto a la venta 25.000 boletos a 25 pesos cada uno (unos 11 dólares al cambio actual), pero la cantidad de asistentes superó las expectativas y no hubo restricciones de acceso. En los confines del descampado, donde Nava no alcanzaba ver —y donde la música ya ni siquiera se oía— aún había personas. “En México todavía no se usaba sonido profesional para conciertos de rock. Es más, no había conciertos de rock”, señala.
Algunos años antes de aquel día, en 1967, habían empezado a despuntar bandas mexicanas que componían música original en castellano o en inglés. “Un fenómeno masivo de gran creatividad y vanguardia que se conoció como la onda chicana”, escribe el periodista Federico Rubli en el libro Yo estuve en Avándaro, reeditado este año por Trilce y con fotografías de Graciela Iturbide. Entre los grupos mexicanos de rock psicodélico que formaron parte del movimiento estaban las once bandas que tocaron en el festival de Avándaro: Los Dug Dug’s, El epílogo, La División del Norte, Tequila, Peace & Love, El ritual, Bandido, Los yaki con Marita Campos, Tinta blanca, El amor y Three Souls in My Mind. La número 12, Love Army, finalmente no actuó.
Compeán había conseguido que empresas como Coca Cola –cuyo director de mercadotecnia de ese momento era Vicente Fox, presidente de México entre 2000 y 2006– patrocinaran el festival y había comprado espacios de publicidad en Telesistemas Mexicanos (actual Televisa). Radio Juventud, además, iba a transmitir la música en vivo a cambio de la promoción previa. El modelo de negocio contemplaba repetir el evento otras dos veces en el año, en Guadalajara y Monterrey. “Obviamente no sucedió”, resume Compeán, que perdió dinero con la organización y tras el evento, por los señalamientos, se mudó a Brasil con su familia durante cuatro años.
En el baño de visitas de su casa, el empresario guarda enmarcado un afiche del festival, un boleto y una carta que según asegura los salvó a él y a Eduardo López Negrete, autores intelectuales del festival, cuando la Procuraduría General de la República los llamó a declarar días después. En el papel quedaba probado, según afirma, que tenían la autorización del presidente municipal de Valle de Bravo para hacer el evento. “Efectivamente, no había baños, hubo destrozos, bloqueo de las carreteras... era inevitable”, reconoce. Compeán se defiende 50 años después, a sus 81: “No había dolo en lo que hicimos. Se salió de control, pero ¡hubo saldo blanco!”.
“No sé por qué no nos caímos”
El éxito que habían previsto para ese fin de semana todavía parecía posible, sin embargo, ese sábado a la noche. El escenario, una estructura tubular frágil, se movía porque la gente había empezado a treparse. Aunque los músicos y los organizadores pedían a la gente que se bajara, el público volvía a subir. Víctor Moreno, uno de los técnicos encargados de que todo funcionara en el escenario, llevaba más de 24 horas arriba de la estructura. “No sé por qué no nos caímos, pero afortunadamente no sucedió”, dice. Desde ahí vio cómo una chica, que bailaba arriba de un camión de mudanzas que estaba a un costado del escenario, se quitaba la ropa. No era la única que se había desnudado, pero se convirtió en “la encuerada de Avándaro”, uno de los tantos mitos que dejó el festival.
Durante muchos años se creyó que la mujer era Alma Rosa Gómez López, de 16 años y de Monterrey, porque un semanario de la época había publicado una supuesta entrevista con la joven. Pero tras revisar los expedientes de aquella noche, Rubli se encontró con que en realidad se llamaba Laura Patricia Rodríguez González, tenía 18 años y era de Guadalajara. La Dirección Federal de Seguridad la había interrogado después del festival, por eso aparecía en los papales oficiales, y la conclusión, según el periodista, era “ridícula”: “Concluimos que ella no es un peligro para el régimen porque vive de la droga y del sexo en la zona rosa”.
En una tienda de campaña a un lado del escenario, un camerino que compartían con la Cruz Roja, la banda Tequila esperaba su turno. Eran los cuartos de la noche. Jorge Alarcón, bajista de la banda, recuerda haber subido al escenario por una escalera que oscilaba y quedarse sin respiración al llegar arriba. Nunca había tocado ante tanta gente. “He tenido buenas experiencias: terremotos, huracanes… Pero esa experiencia no tiene paralelo. Teníamos el antecedente de Woodstock y queríamos tener el nuestro”, cuenta en el salón de su casa el músico, que trabajó, entre otros, con José José. En el escenario, que solo medía unos 20 metros de frente por seis de profundidad, había una treintena de personas, y cables, y equipos, y cámaras.Cuando encontró su amplificador, Alarcón estuvo listo. “Lo que más queríamos era que se nos escucharan, porque las letras que estábamos exponiendo eran letras de libertad, [y también] nuestras inconformidades, que eran bastantes, por la guerra de Vietnam y lo que estaba sucediendo en México”. En 1968, en el país gobernaba Gustavo Díaz Ordaz, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuando el 2 de octubre una protesta estudiantil pacífica fue callada a tiros en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. Solo unos meses antes de Avándaro, con Luis Echevarría, también del PRI, en el Ejecutivo, el grupo paramilitar conocido como Los halcones había matado a decenas de estudiantes en otra protesta. La presencia del Ejército esa noche de septiembre les trajo a algunos el recuerdo de aquello.
Para la madrugada, los organizadores decidieron suspender las carreras de coches porque el rock no se podía frenar. Ese poder de convocatoria, según Rubli, preocupó a las autoridades. De acuerdo a la investigación del periodista, empezó a maquinarse una “conjura oficial” motivada por el temor a que una reunión así de multitudinaria desembocara en actos subversivos. Pero también por los intereses políticos del entonces secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia, ante las próximas elecciones. “Lo más lamentable es que no les importó arrasar con el rock mexicano como una expresión musical y cultural”, apunta Rubli, que asegura que tras el festival el género se “atrofió” durante más de una década por la “censura” y la marginalidad en la que quedó. Las presentaciones acabaron, al igual que los discos, las radios priorizaron otros géneros y el rock debió refugiarse en las periferias, en fábricas abandonadas o bodegas. “Esa semiclandestinidad lo mantuvo vivo”, dice Rubli.Sergio Keko Figueroa, cantante de Tinta blanca, vio amanecer desde arriba del escenario. A los 23 años tenía el pelo chino y oscuro; era flaco, como ahora. Con el resto de la banda, habían pasado los últimos 10 días en una cabaña cerca de ahí y habían escrito una canción. “Hemos esperado esta ocasión / Siente la energía a tu alrededor”, decía la letra, que repetía cada cierto tiempo un grito: “¡Aváaandaroo!”. “Fue algo único y sigue siendo porque nunca ha vuelto a pasar nada parecido”, recuerda en su casa. Después del festival, la mayoría de las bandas que tocaron se desintegraron o se fueron a Estados Unidos porque no había trabajo para ellos en México. Figueroa fue uno de los que dejó la música. Intentó seguir tocando, se manifestó ante la residencia presidencial en Los Pinos, hizo una huelga de hambre y probó suerte en Nueva Orleans. Pero al final abrió una rotisería y estuvo 20 años sin tocar.
“Las autoridades no entendieron en ese momento lo que podríamos haber hecho. Se dejó de escuchar rock y ya no se habló de Avándaro”, lamenta Figueroa. En Spotify es difícil encontrar a las bandas que tocaron aquella noche y las canciones que interpretaron; en los buscadores de internet tampoco hay demasiada información. Algunas de las personas que estuvieron en el festival intentaron hace años identificar el descampado boscoso donde fue el evento para poner allí una placa, pero no pudieron localizarlo porque la zona se ha llenado de casas de fin de semana. Algunos de los músicos volverán a tocar por el 50 aniversario y esperan que se hable al fin de Avándaro, el gran festival de Latinoamérica que detuvo la historia del rock en México.
SUBGENEROS
SUBGENEROS DEL ROCK
Los subgéneros del Rock son numerosísimos. Sin embargo, una lista de los principales incluiría:
- Surf Rock. Nacido en EE.UU, toma como tema la vida playera.
- Folk Rock. Música fusión del blues, rock y la música folk.
- Rock psicodélico. Variante experimental y próxima a la experiencia de las drogas alucinógenas (sobre todo LSD).
- Blues Rock. Con la guitarra eléctrica en solitario ocupando el lugar principal, combina el Blues y el Rock.
- Heavy Metal. Apostando por la velocidad y la intensidad de sonidos, es la variante estridente del rock.
- Rock progresivo. Acercándose al jazz y la música clásica, valoró el aspecto sinfónico y complejo del Rock, incluso aspirando a contenido filosófico-esotérico.
- Glam Rock. Su nombre viene de “glamour” (glamoroso) y fue un retorno a cierta sencillez frente al rock más complejo, durante los 70 y 80.
- Punk Rock. Bajo el lema “There is no future” este género asumió la inconformidad y la rabia de los sectores bajos de Reino Unido bajo un mensaje contracultural y violento.
- Rock Industrial. Empleando sonidos de máquinas y metales, sacados de fábricas, es un Rock del capitalismo: las máquinas, el ruido, la regularidad.
HISTORIA DEL ROCK
HISTORIA DEL ROCK.
El Rock se originó en la década de 1950 en los Estados Unidos y la de 1960 en Reino Unido. A la primera se la conoció como la “época dorada” o también el período del “Rock clásico”, en el que surgió el Rock n’ Roll, cuyo primer tema en la historia fue That’s allright, Mama de Elvis Presley (según otros investigadores fue “Fat man” de Fats Domino), considerado el Rey del género.
Durante la década de los 50 el rock se popularizaría a gran escala en los Estados Unidos y Occidente, gracias a artistas como Eddie Cochran, Jerry Lee Lewis y Roy Orbison, cuando no a los grandes músicos del Rock “negro”: Chuck Berry, Bo Diddley y Little Richard.
El éxito sería tal que en Detroit, Estados Unidos, el Rock y el Rhythm and Blues iniciarían un camino conjunto, del cual emergería en la década siguiente un solista y famoso bailarín: Michael Jackson, quien luego sería el “Rey del Pop”.
Los años 60 inician con la “invasión británica” cuyos primeros agentes fueron The Beatles, The Rolling Stones, The Animals, The Who, entre otros. Poco después ocurriría una verdadera explosión de variantes del rock, nutridas por el movimiento contracultural y el espíritu hippie de la época.
La psicodelia, el amor libre y la Revolución sexual marcaron profundamente al Rock, sumando artistas de la enorme talla de Janis Joplin, Jimi Hendrix, Keith Richards, George Harrison, Eric Clapton, Bob Dylan, Leonard Cohen, Lou Reed y bandas como Velvet Underground, Pink Floyd, Grateful Dead, Jethro Tull, de corte experimental.
En la década del 70 bandas como Black Sabbath, Led Zeppelin, Deep Purple o Queen tomaron elementos de otros géneros musicales, como la ópera o el Soul, para dar nacimiento a numerosos estilos del Rock: melódicos y artísticos, o veloces y ruidosos.
bandas como Duran Duran, Tears for Fears, INXS, Billy Idol o, más aún, Michael Jackson y Madonna. Por otro lado, el Rock Alternativo se hace presente con The Cure, U2, R.E.M., Pixies y muchos más, junto con el remanente del Punk.
Los 90 trajeron una nueva invasión británica, así como la aparición de vertientes más desencantadas y tristes como el Grunge o el Britpop, o más mecanizantes como el Rock Industrial, que tomaba sonidos de fábricas y factorías, y que luego daría pie a la música electrónica. Bandas legendarias como Guns n’ Roses, Metallica, Nirvana, Radiohead, Oasis, Blur y Placebo hicieron su entrada en el panorama.
miércoles, 29 de junio de 2022
¡ROCK!
¿QUE ES EL ROCK?
Típicamente, el Rock es un género reconocido por la predominancia de la guitarra eléctrica, con canciones de compás 4/4 y una estructura verso-estribillo. Pero en su evolución particular es difícil hoy en día dar con características realmente comunes.
En líneas generales las temáticas de sus canciones apuntan a lo social, lo político y también el amor y la emoción, haciendo énfasis sobre todo en aspectos como la composición, la performance en vivo y la originalidad.





















